Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué la habitación sigue dando vueltas cuando hemos parado?
Para evaluar si nos estamos moviendo o no, nuestro cerebro se basa en la información de dos fuentes principales: la información que procede del campo visual y la información que proviene del líquido que baña nuestro oído interno, encargado de ayudarnos a mantener el equilibrio y que proviene de tres pequeños conductos enrollados en espiral, denominados canales semicirculares. Estos conductos, están llenos de líquido y contienen en su interior miles de "vellos" microscópicos.
Cuando movemos la cabeza, el líquido que hay en el interior de los canales semicirculares también se mueve. El líquido desplaza los vellos, los cuales transmiten señales nerviosas al cerebro sobre la posición de la cabeza. Y, en menos de un segundo, el cerebro envía información a los músculos adecuados para que podamos mantener el equilibrio.
Al detenernos de manera brusca después de haber estado dando vueltas sobre nosotros mismos, el líquido de nuestro oído interno continúa dando vueltas unos segundos más, en cambio, nuestra visión reacciona instantáneamente al cese del movimiento.
En esta situación, el cerebro capta datos opuestos: el oído interno informa que seguimos dando vueltas, mientras que los ojos informan que estamos parados.Para resolver este conflicto, el cerebro asume que ambos informes son correctos, lo que provoca la sensación de que la habitación gira alrededor de nosotros.


